Can Matons

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Can Matons elabora vino en Alella, una pequeña comarca vitícola situada al norte de Barcelona, entre la sierra litoral y el mar. La bodega trabaja la Pansa Blanca, nombre local del Xarel·lo, la variedad histórica de esta zona de suelos de sauló, una arena granítica clara que drena bien y aporta ligereza al vino. El clima mediterráneo, suavizado por la brisa marina, marca el perfil fresco y salino de sus elaboraciones. Alella es una de las denominaciones más reducidas de Cataluña, encajonada entre el viñedo y la expansión urbana. Las viñas se escalonan en pequeñas terrazas sobre colinas que miran al Mediterráneo, en un microclima templado por la cercanía del agua.

Su producción se centra en el vino blanco, con vinos que buscan fruta blanca, matices florales y una acidez viva. El trabajo de Can Matons reivindica una tradición vinícola que resiste frente a la presión de la cercana Barcelona, defendiendo cepas en un territorio cada vez más escaso. El resultado son blancos de corte mediterráneo, pensados para la mesa y para acompañar pescados, mariscos y arroces. La bodega mantiene así vivo el carácter de un rincón vinícola ligado al litoral catalán y a su historia. En cada copa dialogan el granito descompuesto del suelo y la brisa salina del cercano Mediterráneo.

¿Dónde elabora Can Matons?

En Alella, una pequeña comarca vitícola situada entre la sierra litoral y el mar, al norte de Barcelona.

¿Con qué uva trabaja?

Con la Pansa Blanca, nombre local del Xarel·lo, la variedad histórica de la zona.

¿Con qué maridan sus blancos?

Van bien con pescados, mariscos y arroces, gracias a su perfil fresco y salino.