Palomino

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La Palomino es un caso raro: como uva, apenas sabe a nada. Es suave y poco aromática, y sin embargo es la base de los grandes vinos del marco de Jerez. El truco no está en la viña, sino en la bodega. Domina en Jerez, en la Manzanilla de Sanlúcar y en la IGP Cádiz.

Se adapta a la perfección a los suelos blancos de albariza, y en la crianza especial del Jerez lo cambia todo. Bajo el velo de flor da vinos secos, punzantes y salinos; en contacto con el aire, en crianza oxidativa, salen los olorosos, con notas de frutos secos y madera. Bodegas como González Byass, Bodegas Barbadillo, Bodegas Osborne o Hijos de Rainera Pérez Marín la trabajan.

¿Por qué la Palomino es la uva del Jerez?

Porque se adapta a la perfección a los suelos de albariza y al clima del marco, y su carácter neutro la hace ideal para la crianza especial del Jerez. Es la base del fino, el amontillado, el oloroso y la manzanilla.

¿A qué sabe un vino de Palomino?

Como uva es suave y poco aromática, pero en la bodega lo cambia todo. Bajo velo de flor da vinos secos, punzantes y salinos; en crianza oxidativa, notas de frutos secos, madera y sabores intensos.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

El fino y la manzanilla piden aperitivo, jamón y fritura de pescado; el oloroso, guisos y quesos curados. Vinos para una comida con calma o una tarde de tapas.