Pago de Carraovejas

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Pago de Carraovejas lo fundó en 1987 José María Ruiz, un restaurador segoviano que quería un tinto a la altura de su mesa. La bodega se levanta en Peñafiel, junto al castillo, dentro de la Ribera del Duero. Su viñedo, unas ciento cuarenta hectáreas, trepa por laderas orientadas al sur a cerca de ochocientos cincuenta metros de altitud, sobre suelos de caliza, greda y arena. Esa altura, con noches frescas, es parte de la explicación del equilibrio de sus vinos.

El viñedo se reparte entre la Tinta Fina, mayoritaria, y variedades bordelesas como la Cabernet Sauvignon y algo de Merlot. El estilo busca fruta madura con frescura, y la crianza combina roble francés y americano con una parte de barrica nueva cada año. Salen tintos de color intenso, fruta negra, especia y un tanino pulido con buen recorrido de guarda. En la mesa piden lechazo asado, carnes rojas a la brasa, caza o quesos curados. A los más jóvenes les viene bien un rato de aire, y los de mayor crianza agradecen una decantación antes de servir.

¿Quién fundó Pago de Carraovejas?

La fundó en 1987 José María Ruiz, hostelero segoviano. La bodega está en Peñafiel, en la Ribera del Duero, junto al castillo de la localidad.

¿Qué uvas cultiva?

Sobre todo Tinta Fina (tempranillo), acompañada de Cabernet Sauvignon y algo de Merlot. El viñedo se asienta en laderas de altura con suelos de caliza, greda y arena.

¿Con qué maridan sus vinos?

Con lechazo asado, carnes rojas a la brasa, caza y quesos curados. Son tintos de guarda, y los de más crianza mejoran con una decantación previa.