Fantástica variedad de vinos y espumosos, llegaron súper rápido y perfectamente embalados. Recomiendo al 100%.
Aitor Zapata
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Leclerc Briant arrancó en 1872 en Épernay y, con el paso de las generaciones, la familia Leclerc-Briant le dio una identidad propia dentro de Champagne. Pascal Leclerc-Briant, al frente de la casa durante décadas, apostó por la agricultura biodinámica cuando casi nadie lo hacía en la región, y condujo el proyecto hasta la certificación Demeter. Esa manera de entender la viña, pendiente de la vida del suelo y de los ritmos naturales, impregna todo lo que sale de sus cavas y ha convertido a la firma en un nombre de culto para quienes buscan un champán más ligado al terruño. La bodega reparte sus viñas por varios pueblos de los alrededores de Épernay y vinifica las parcelas por separado para respetar su origen.
La casa trabaja con fermentaciones cuidadas y largas crianzas sobre lías que dan hondura a cada cuvée, con dosificaciones contenidas que dejan hablar a la fruta y a la mineralidad. Su catálogo va del Réserve Brut, más cotidiano, a etiquetas muy singulares como Abyss, que madura parte de su vida bajo el mar. Si te atrae el vino espumoso elaborado con criterio y poca intervención, Leclerc Briant es una parada obligada para entender hacia dónde mira la Champagne más comprometida con el medio. Cada botella refleja un trabajo manual meticuloso, desde la viña hasta el degüelle.
La casa, fundada en 1872 en Épernay, estuvo impulsada por la familia Leclerc-Briant, con Pascal Leclerc-Briant como gran referente de su etapa biodinámica.
Elabora vinos espumosos de Champagne bajo viticultura biodinámica certificada Demeter, con crianzas largas sobre lías.
Porque fue de las primeras casas de la región en adoptar la biodinámica y cuidar la vida del suelo, algo que define su estilo actual.
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Así de fácil.