Alella

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La D.O. Alella, a pocos kilómetros de Barcelona, produce blancos delicados y frescos de Pansa Blanca (Xarel·lo) sobre gravas graníticas del Maresme, con tradición vinícola de siglos.

Cuesta creer que quede viñedo tan cerca de Barcelona, pero ahí sigue Alella, resistiendo pegada a la ciudad. Es una de las denominaciones más pequeñas y antiguas de España, casi un milagro urbano, con la viña plantada sobre el sauló, ese suelo de granito descompuesto y arenoso que le da a los blancos un punto muy suyo. La ciudad se comió buena parte de sus tierras, y lo que queda se cuida como oro.

Da sobre todo vinos blancos frescos y aromáticos, con la pansa blanca (que es la Xarel·lo de aquí) como gran protagonista. Son vinos ligeros, de fruta blanca y flor, pensados para beber jóvenes y bien fríos. Raventós de Alella es una de sus bodegas de referencia y mantiene vivo el estilo de la casa.

¿Qué es la pansa blanca de Alella?

El nombre local de la Xarel·lo. En Alella da blancos frescos, de fruta blanca y flores, con un punto mineral del suelo de granito. Es la uva que define los vinos de la zona.

¿Por qué es tan pequeña la DO Alella?

Porque el crecimiento de Barcelona se comió buena parte de su viñedo histórico. Hoy sobreviven pocas hectáreas repartidas entre la ciudad y el litoral, lo que la convierte en una de las denominaciones más reducidas del país.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

Va con marisco, pescado, arroces y ensaladas. Es un blanco para el aperitivo, una terraza junto al mar o una comida ligera de verano.