Luis Oliván Garnacha de Bespén «Las Pilas» 2023

Vino de autor de Luis Oliván.

14,80 €0,75 l.

/ bot. 0,75 l · IVA incl.

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Ficha técnica del vino

Tipo de vino
Tinto
Variedad de Uva
100% Garnacha
Añada
2023
Volumen
0,75 l.
Alcohol
13,5 %
D.O.
D.O. Somontano

Contiene sulfitos So2

Notas de cata

Color rojo rubí/guinda de capa media, con aromas de frutas rojas y hierbas de monte/monte bajo. En boca, es fresco y mineral, con un paso ágil, sensación sedosa y un final largo.

Maridaje

Por su perfil fresco, mineral y de tanino amable, va muy bien con carnes a la brasa y recetas mediterráneas con hierbas. Un match muy recomendado es con costillas al aroma de romero, y también funciona genial con pollo asado, embutidos y tapas con un punto de grasa.

Viticultura y vinificación

Garnacha de Bespén «Las Pilas» 2023 es un tinto de Garnacha 100% elaborado en Bespén (Huesca), donde se destacan los suelos arenosos como rasgo que aporta finura y un perfil más delicado. En bodega, se trabaja con una vinificación de baja intervención: 50% uva despalillada y 50% racimos enteros, con fermentación espontánea con levaduras salvajes, y una crianza posterior de aproximadamente 6-7 meses en barricas/toneles usados de 600 litros de roble francés, buscando pulir sin marcar en exceso, y con embotellado sin filtrar.

Origen y tradición

Luis Oliván Vinos y Viñedos es el proyecto personal del oscense Luis Oliván, construido después de años de aprendizaje en bodegas consolidadas (como Bodega Pirineos, Dominio de Tares y Las Moradas de San Martín) y con una motivación muy de raíz: sus recuerdos de infancia en el campo, viendo a su familia trabajar la tierra, que acabaron empujándole a buscar vinos «con verdad». Con esa mochila, a principios de los 2000 levanta una propuesta claramente artesana y de mínima intervención, basada en el respeto absoluto por el viñedo y en dejar que hable el terruño: fermentaciones espontáneas, técnicas lo más naturales posible y uso muy contenido de sulfitos. Otra de sus singularidades es su manera de trabajar en red, casi como «bodega huésped»: colabora con viticultores y bodegueros locales que le aportan uva y, a veces, espacios de elaboración, y así puede moverse por terruños distintos (Somontano en Huesca, Campo de Borja en Zaragoza y también San Martín de Valdeiglesias en la Sierra de Gredos), sin perder coherencia de estilo. En ese mapa, la Garnacha (junto con otras variedades autóctonas) es una especie de hilo conductor de su identidad.