Fantástica variedad de vinos y espumosos, llegaron súper rápido y perfectamente embalados. Recomiendo al 100%.
Aitor Zapata
El gran clásico de Haro, más que de Rioja Alta, deberíamos decir: altísima.
199,98 €0,75 l.
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Limpio, brillante con un intenso tono granate e incipientes bordes teja. Gran intensidad y complejidad aromática. Notas de pasas y ciruelas negras confitadas se funden con suaves aromas provenientes de su crianza: cedro libanés, hoja de té, canela, chocolate negro, vainilla, pimienta y nuez moscada. En un inolvidable paso por la boca, disfrutamos de la elegancia y potencia de sus taninos, su equilibrio y amable frescura. Retrogusto amplio, de gran intensidad, con las notas balsámicas y de especias dulces que le otorgan un largo y elegante bouquet.
Recomendado con segundos platos sin salsas fuertes, guisos de carne con hierbas aromáticas y postres con chocolate. Resulta ideal como copa después de comer.
Gran Reserva 890 2010 se elabora con Tempranillo y Mazuelo, procedentes de viñedos propios en Briñas, Labastida y Villalba, más Graciano, procedente del viñedo Montecillo en Fuenmayor. La vendimia es manual en cajas de 20 kg y la uva se transporta en vehículos refrigerados para preservar su integridad. Tras un despalillado y estrujado suaves, la fermentación alcohólica dura 18 días en depósitos, fermentando Tempranillo y Mazuelo juntos, y Graciano por separado. La fermentación maloláctica se realiza de forma natural y se prolonga 4 meses. Tras la estabilización invernal, el vino pasa a una crianza de seis años en barrica con 10 trasiegas tradicionales y, finalmente, se seleccionan 236 barricas que se embotellan sin filtrar para preservar aromas y finura.
100 puntos Guía Peñín. 100 puntos Guía de Vinos ABC. 97 puntos Robert Parker. 97 puntos James Suckling.
La Rioja Alta, S.A. es una de las grandes casas clásicas de Haro: nace en 1890 en el Barrio de la Estación como la unión de cinco familias con una visión común de calidad y largo envejecimiento, y con el paso de las décadas ha mantenido ese carácter familiar y continuista. Un hito clave llega en 1904, cuando Don Alfredo Ardanza impulsa la fusión con su propia bodega, y la firma consolida una identidad que sigue vigente (nombre definitivo desde 1941) y un estilo Rioja clásico basado en viñedo propio, selección estricta y crianzas muy largas. Sus grandes reservas 890 y 904 toman el nombre de fechas históricas ligadas a la casa y se elaboran solo en añadas realmente excepcionales.
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Así de fácil.