Bodega San Roque de la Encina es una cooperativa de Castrillo de la Vega (Burgos) cuya historia arranca en 1956 con la unión de 159 bodegas y 29 lagares, cuando se culmina el edificio cooperativo y se constituye el proyecto común de los viticultores del pueblo, con una bodega que ya entonces nacía con vocación de dar servicio a una producción importante (capacidad inicial de 800.000 litros). Con el paso de las décadas, se ha consolidado como una de las bodegas pioneras de la D.O. Ribera del Duero, que ha ido creciendo por etapas: una ampliación de instalaciones entre 2004 y 2005 (para aumentar capacidad) y un salto claro hacia la internacionalización en 2010 con la creación de un departamento de exportación y renovación de imagen, manteniendo a la vez su esencia de bodega de gente del territorio. Hoy, se presenta como un proyecto colectivo grande (220 socios, hijos, sobrinos y nietos de los primeros creadores; y alrededor de 400 hectáreas de viñedo), lo que le da esa mezcla curiosa de «bodega con memoria de pueblo», pero con músculo para competir y estar presente en mercados más amplios.
Notas de cata▼
De color cereza muy oscuro / picota con destellos granates. En nariz, suele salir regaliz negro muy marcado con notas de madera y un fondo de balsámicos y monte bajo. En boca, se describe como amplio y equilibrado, con tanino maduro y sedoso, buena acidez, recuerdos de tierra húmeda, hierbas y especias (clavo/canela) y un final largo, donde reaparecen fruta madura y toques de cacao/tostados.
Maridaje▼
Por estructura y crianza larguísima, combina muy bien con carnes (ternera, cordero, caza), platos de pasta con salsas intensas y quesos curados. En general, es un comodín gastronómico para carnes, pasta y quesos.
Viticultura y vinificación▼
299 2019 es un tinto 100% Tinta Fina (Tempranillo) nacido de una parcela familiar con cepas centenarias (la viña la plantó el abuelo del socio) y producción ultralimitada (sólo 498 botellas). La vendimia es manual, con despalillado a mano y pisado tradicional, y el vino fermenta en barrica de forma espontánea con levaduras autóctonas. Pasa por una maceración mínima de 21 días y fermentación con temperatura controlada en torno a 28 ºC. La crianza es muy larga, al menos 39 meses en barrica de roble francés y americano con mínima intervención, con un mínimo de 6 meses en botella antes de salir.