Aylés Varietal Serendipia Chardonnay 2023 Ecológico

Los seis meses en barrica Allier nueva lo convierten en un blanco sabroso expresivo y largo.

12,75 €0,75 l.

/ bot. 0,75 l · IVA incl.

35 disponibles

  • 10 € gratis en tu 1ª compra, aplicado automáticamente
  • Envío gratis desde 100 € · Recíbelo en 24-72 h desde Valencia
  • Conservado como en bodega: temperatura y humedad constantes
  • Embalaje reforzado: tu vino llega intacto

Ficha técnica del vino

Tipo de vino
Blanco
Variedad de Uva
100% Chardonnay
Añada
2023
Volumen
0,75 l.
Alcohol
13 %
D.O.
D.O.P. Aylés

Contiene sulfitos

Notas de cata

Color amarillo pajizo con tonos verdosos. En fase olfativa es intenso, vivo y fragante. Aromas frutales, cítricos, tropicales como la piña, con notas florales. Resulta muy bien equilibrado en boca, con cierto cuerpo (glicérico) y viva acidez. El final en boca es sabroso, expresivo y largo.

Maridaje

Pescados, mariscos, arroces marineros y quesos suaves.

Viticultura y vinificación

Serendipia Chardonnay 2023 es un blanco monovarietal de la D.O. Cariñena fermentado/envejecido en barrica elaborado 100% con Chardonnay, procedente de viñedos ecológicos, promoviendo el equilibrio del ecosistema, situados en torno a 650 m de altitud sobre suelos arcillo-calcáreos con buen drenaje, en un clima continental con fuerte contraste térmico día/noche. La vendimia es nocturna para preservar la frescura y evitar prefermentaciones en el traslado. En bodega, se realiza maceración prefermentativa a baja temperatura (8 ºC) durante 6 horas y fermentación a temperatura controlada, terminando con una crianza de 6 meses en barricas nuevas de roble francés de Allier. Se lleva a claro una cuidadosa clarificación y estabilización antes del embotellado.

Certificaciones, puntuaciones y premios

Ecológico.

Origen y tradición

Pago de Aylés es el único Vino de Pago de Aragón, una figura singular dentro del sistema español pensada para fincas concretas con normas más estrictas y personalidad propia (en todo el país hay apenas una veintena de pagos). Su origen está íntimamente ligado a la histórica Finca Aylés, documentada desde la Edad Media. El proyecto moderno arranca con la familia Ramón Reula en la década de 1980, cuando emprenden la reunificación de distintas propiedades que habían pertenecido a la finca original, hasta recomponer un conjunto de más de 3200 hectáreas, convirtiéndola en una de las mayores extensiones de Aragón. La zona ya aparece en documentos del siglo XII, cuando Alfonso II cedió estos terrenos a monjes cistercienses, considerados los primeros vendimiadores del paraje. Cinco siglos después, las tierras dejaron de estar en manos del clero, pero la vocación vitícola del lugar quedó marcada desde entonces.