Fantástica variedad de vinos y espumosos, llegaron súper rápido y perfectamente embalados. Recomiendo al 100%.
Aitor Zapata
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Bollinger se fundó en 1829 en Aÿ y, desde 1889, la familia la dirige de manera ininterrumpida, algo poco común entre las casas históricas de Champagne. Esa independencia le ha permitido mantener un estilo muy marcado, basado en el predominio de la Pinot Noir y en una vinificación clásica. La casa posee cerca de ciento sesenta hectáreas de viñedo propio en pueblos de primer nivel, lo que cubre buena parte de sus necesidades de uva.
Lo que distingue a Bollinger es su apego a la madera: fermenta parte de los vinos en barrica y los cría largo tiempo sobre lías antes del degüelle. La Chardonnay aporta tensión y verticalidad a unos ensamblajes de fondo vinoso y notas tostadas. Del Special Cuvée diario a etiquetas de culto como La Grande Année, R.D. o el rarísimo Vieilles Vignes Françaises de cepas sin injertar, la casa construye vinos de gran capacidad de guarda. Bollinger elabora champanes con cuerpo y memoria, pensados para la mesa tanto como para el brindis, fieles a una idea de Champagne de corte más gastronómico. Su figura va unida a la cultura popular por la presencia de la marca en las películas de James Bond, aunque su prestigio descansa sobre todo en la calidad de sus añadas. Parte de los vinos de reserva madura en magnum para nutrir después el Special Cuvée.
La casa se fundó en 1829 en Aÿ y la familia la gestiona de forma continuada desde 1889, lo que la mantiene independiente.
La Pinot Noir marca su estilo, con la Chardonnay aportando tensión y frescura a los ensamblajes.
Porque fermenta parte en barrica y hace crianzas muy largas sobre lías, lo que da vinos con cuerpo y gran capacidad de guarda.
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Así de fácil.