Perrier-Jouët

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Perrier-Jouët nació en Épernay en 1811, cuando Pierre-Nicolas Perrier y Rose Adélaïde Jouët unieron sus apellidos para fundar la casa. Desde entonces elabora champán en la A.O.C. Champagne, con viñedos situados en buena parte en los grands crus de Cramant y Avize. Ese arraigo marca su carácter, muy ligado a la Chardonnay, la variedad que firma la elegancia y la tensión de sus burbujas. La casa produce tanto cuvées de añada como ensamblajes sin año concreto, y conserva en sus bodegas botellas de añadas muy antiguas, entre ellas una de 1825 que se abrió en 2009.

Perrier-Jouët debe parte de su fama a Belle Époque, cuya botella luce las anémonas blancas que el maestro vidriero Émile Gallé diseñó en 1902, todo un emblema del Art Nouveau. En sus ensamblajes también entran la Pinot Noir, que aporta estructura, y la Pinot Meunier, que redondea el conjunto. La maison se mueve así entre la finura del blanco de Chardonnay y la profundidad de las tintas de la región. En mesa funciona con marisco, pescados delicados y aperitivos ligeros, donde su perfil floral luce más. Si te gustan los champanes florales y precisos, esta bodega lleva más de dos siglos puliendo ese estilo.

¿Cuándo se fundó Perrier-Jouët?

En 1811, en Épernay, de la mano de Pierre-Nicolas Perrier y Rose Adélaïde Jouët.

¿Qué uva define su estilo?

La Chardonnay, procedente sobre todo de grands crus como Cramant y Avize, le da finura y tensión.

¿Cuál es su champán emblemático?

Belle Époque, reconocible por las anémonas pintadas por Émile Gallé en 1902.