Aylés Varietal Serendipia Syrah 2021 Ecológico

Un Syrah particularmente intenso brillante y limpio.

12,95 €0,75 l.

/ bot. 0,75 l · IVA incl.

36 disponibles

  • 10 € gratis en tu 1ª compra, aplicado automáticamente
  • Envío gratis desde 100 € · Recíbelo en 24-72 h desde Valencia
  • Conservado como en bodega: temperatura y humedad constantes
  • Embalaje reforzado: tu vino llega intacto

Ficha técnica del vino

Tipo de vino
Tinto
Variedad de Uva
100% Syrah
Añada
2021
Volumen
0,75 l.
Alcohol
14 %
D.O.
D.O.P. Aylés

Contiene sulfitos So2

Notas de cata

Color muy intenso, brillante y limpio. Nariz elegante y equilibrada con fruta madura, notas florales de violetas y recuerdos de cacao y chocolate. En boca, es fresco, aterciopelado, con tostados bien integrados, final largo y agradable con recuerdos a chocolate y tapenade.

Maridaje

Barbacoas de carne, hamburguesas gourmet, cordero al horno con romero, guisos de carne y quesos curados.

Viticultura y vinificación

Serendipia Syrah 2022 es un monovarietal de Syrah de la D.O. Cariñena, procedente de viñedos ecológicos en clima continental extremo sobre suelos arcillo-calcáreoscon buen drenaje y una altitud media en torno a 600 m. La vendimia es nocturna para mantener frescura y evitar pre-fermentaciones durante el transporte. En bodega, se busca estructura y tanino fino mediante una maceración posfermentativa de 30 días, y después el vino reposa más de 12 a 15 meses en barricas de roble francés antes del afinado final en botellas.

Certificaciones, puntuaciones y premios

95 puntos James Suckling.

Origen y tradición

Pago de Aylés es el único Vino de Pago de Aragón, una figura singular dentro del sistema español pensada para fincas concretas con normas más estrictas y personalidad propia (en todo el país hay apenas una veintena de pagos). Su origen está íntimamente ligado a la histórica Finca Aylés, documentada desde la Edad Media. El proyecto moderno arranca con la familia Ramón Reula en la década de 1980, cuando emprenden la reunificación de distintas propiedades que habían pertenecido a la finca original, hasta recomponer un conjunto de más de 3200 hectáreas, convirtiéndola en una de las mayores extensiones de Aragón. La zona ya aparece en documentos del siglo XII, cuando Alfonso II cedió estos terrenos a monjes cistercienses, considerados los primeros vendimiadores del paraje. Cinco siglos después, las tierras dejaron de estar en manos del clero, pero la vocación vitícola del lugar quedó marcada desde entonces.