Moët & Chandon

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Moët & Chandon nació en 1743, cuando Claude Moët empezó a comercializar sus vinos espumosos desde Épernay, en plena región de la Champagne. Casi un siglo después, en 1833, la firma tomó el nombre con el que hoy la conocemos, al unirse la familia Moët con Pierre-Gabriel Chandon. La casa quedó ligada muy pronto a la abadía de Hautvillers, donde el monje Dom Pérignon había perfeccionado la elaboración del espumoso. Con el paso del tiempo llegó a convertirse en la mayor bodega de champán del mundo, con viñedos repartidos por muchos pueblos de la denominación.

Sus vinos se construyen con las variedades clásicas de la región. La chardonnay aporta finura y notas cítricas, mientras que la pinot noir da cuerpo y estructura al conjunto. A ellas se suma la pinot meunier, que redondea la mezcla con fruta y la hace más accesible de joven. La bodega combina vinos de muchas añadas y parcelas para mantener un carácter reconocible botella tras botella. Entre sus etiquetas aparecen el Brut Impérial, el Rosé Impérial y los Grand Vintage de añadas concretas. La burbuja fina, el punto de levadura y un final seco definen el estilo de la casa, que envejece sus vinos en cava durante años antes de sacarlos a la venta.

¿Cuándo se fundó Moët & Chandon?

En 1743, de la mano de Claude Moët en Épernay; el nombre actual llegó en 1833.

¿Qué uvas entran en sus champanes?

Chardonnay, pinot noir y pinot meunier, las variedades propias de la Champagne.

¿Cómo se sirve un champán de la casa?

Bien frío, en copa alargada, como aperitivo o con un buen marisco.