Sierras de Málaga

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La D.O. Sierras de Málaga produce en las serranías malagueñas blancos y tintos de gran frescura, muy diferentes al perfil cálido y dulce asociado históricamente a los vinos de la provincia.

Málaga siempre sonó a vino dulce. Sierras de Málaga vino a contar la otra mitad de la historia: la de los vinos secos y tranquilos de la provincia, que durante mucho tiempo quedaron a la sombra del Moscatel y el Pedro Ximénez. Aquí se manejan la Syrah, la Garnacha, la recuperada Tintilla de Rota y, para lo dulce, la Moscatel de la costa.

La clave está en la altura. En la serranía de Ronda el viñedo trepa y las noches refrescan, así que salen vinos tintos con fruta y con carácter, más frescos de lo que uno espera en pleno sur. Es una de las historias más bonitas del vino andaluz reciente, la de una zona que ha aprendido a hacer tinto serio. La Melonera y Molino Real-Mountains Wine tiran de ese resurgir, cada una con su estilo.

¿Qué diferencia hay entre DO Málaga y Sierras de Málaga?

La DO Málaga ampara los vinos dulces y de licor tradicionales, como el Moscatel y el Pedro Ximénez. Sierras de Málaga cubre los vinos secos y tranquilos, blancos y tintos, muchos de altura en la serranía de Ronda.

¿Qué uvas se cultivan en Sierras de Málaga?

En tinto, Syrah, Garnacha, Tempranillo, Cabernet y la autóctona Tintilla de Rota. En blanco, Moscatel, Chardonnay y variedades locales. La altitud de Ronda aporta frescura poco habitual en el sur.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

Los tintos van con carnes a la brasa, caza y quesos; los blancos, con pescado y frituras. Vinos para una comida en el campo o una cena con vistas a la sierra.