Empordà

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La D.O. Empordà produce en el nordeste catalán vinos de Garnacha y Cariñena con influencia mediterránea, destacando por sus rosados frescos y el histórico vino dulce Garnatxa d'Empordà.

La tramontana lo peina todo en el Empordà. Ese viento seco del norte, que baja con fuerza desde los Pirineos hasta la Costa Brava, obliga a la viña a agarrarse al suelo y, de paso, la mantiene sana. Estamos en el extremo nordeste de Girona, entre la montaña y el mar. La zona es tierra de Garnacha y Cariñena de toda la vida, aunque hace tiempo que conviven con caras de fuera como la Cabernet Sauvignon, la Chardonnay o el Macabeo.

Aquí se hace de todo un poco: vinos tintos, blancos y rosados frescos para el verano, y una joya que casi no sale de la comarca, la garnacha dulce de siempre. Los vinos tienen ese aire mediterráneo, sabrosos pero con la frescura que les deja el viento. Perelada & Chivite es el nombre grande de la zona, y Celler el Pescador representa la cara más de pueblo y de payés.

¿Qué uvas se cultivan en el Empordà?

En tinto y rosado mandan la Garnacha y la Cariñena, con Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah de apoyo. En blanco, Garnacha blanca, Macabeo, Chardonnay y Moscatel. Con esta última se hace la garnacha dulce del Empordà.

¿Qué es la Garnatxa de l'Empordà?

Un vino dulce tradicional de la zona, hecho con garnacha (tinta, blanca o roja) y crianza oxidativa. Sabe a fruta pasa, frutos secos y toques de miel. Se toma con el postre o al final de la comida.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

Los tintos y rosados van con arroces, pescado azul y carnes a la brasa; los blancos, con marisco. La garnacha dulce cierra una comida con quesos azules o postres. Vinos de terraza mediterránea.