Jerez-Xérès-Sherry

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La D.O. Jerez-Xérès-Sherry produce los vinos generosos más complejos del mundo: Fino, Amontillado, Oloroso, Palo Cortado y Pedro Ximénez sobre suelos albarizos únicos de Cádiz.

Hay pocas cosas en el vino tan difíciles de explicar y tan fáciles de disfrutar como el Jerez. Estamos en el sur de Cádiz, sobre esos suelos blancos de albariza que retienen la humedad bajo un sol de justicia. De ahí nacen los vinos de la Palomino, que da los secos, y de la Pedro Ximénez, que pone los dulces. Lo que de verdad los hace distintos no es solo la uva, es la crianza: el sistema de soleras, donde el vino joven se va mezclando poco a poco con el viejo durante años, es lo que les da ese carácter que no se encuentra en ninguna otra parte.

El abanico es enorme. Van del fino seco y punzante al oloroso más redondo, y terminan en el Pedro Ximénez de postre, denso como un jarabe. Todos entran dentro de la familia de los vinos generosos. Casas históricas como González Byass, Bodegas Osborne y Bodegas Álvaro Domecq guardan soleras que se cuentan por décadas.

¿Cuántos tipos de vino de Jerez hay?

Los secos van del fino y la manzanilla (crianza bajo velo de flor) al amontillado, el oloroso y el palo cortado. Los dulces son el Pedro Ximénez y el moscatel. Entre medias están los generosos de licor, como el medium o el cream.

¿Qué diferencia hay entre un fino y un oloroso?

El fino cría bajo una capa de levaduras, el velo de flor, y queda pálido, seco y punzante. El oloroso cría en contacto con el aire, sin velo, y sale más oscuro, redondo y con más grado. Dos caminos desde la misma bodega.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

El fino y la manzanilla piden aperitivo, jamón, fritura de pescado y marisco. El oloroso va con guisos y quesos curados; el Pedro Ximénez, con el postre de chocolate. Vinos para una comida con calma o una sobremesa.