Garnacha blanca

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La Garnacha blanca es la hermana menos famosa de la garnacha tinta, y merece más atención de la que tiene. Es mediterránea, cómoda en el calor, y encuentra su mejor casa del mundo en Terra Alta, que concentra buena parte de su cultivo. Fuera de ahí se planta en Cariñena, Campo de Borja, el Bajo Aragón, el Somontano y bajo la DO Catalunya.

Da blancos con volumen y poca acidez, de fruta madura, flores y ese fondo de almendra que la distingue. No es un blanco tímido: tiene cuerpo para aguantar barrica y envejecer, algo poco habitual. Bodegas como Bodegas CARE, Bodegas Tempore o Bodegas Aragonesas la trabajan.

¿A qué sabe la Garnacha blanca?

A fruta blanca madura, flores y un fondo de almendra e hinojo. Es un blanco con cuerpo y poca acidez, sabroso y algo untuoso, que gana complejidad con la crianza en barrica o sobre lías.

¿Es lo mismo que la Garnacha tinta?

Están emparentadas, pero no son iguales. La Garnacha blanca es una mutación blanca de la familia de la garnacha, con la que comparte carácter mediterráneo y resistencia al calor, pero da vinos blancos con volumen.

¿Con qué marida y para qué ocasión?

Va con pescado, arroces, aves y quesos semicurados. Un blanco con cuerpo para una comida mediterránea o una sobremesa tranquila.